Crónica de una noche rosa: la ‘Pink Ladies Party’

13 feb, 13 » Miércoles
De 01:00 a 23:00
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Después de la Pink Ladies Party todavía no he comprendido bien la diferencia entre afterwork y fiesta, pero bueno, el caso es que ayer los de DOING MADRID nos fuimos a ver qué tal estaba la cosa. En la puerta del Colonial Norte de Príncipe Pío se amontonaban muchas mujeres, de todas las edades, para entrar al evento. Partiendo de la base de que es una fiesta exclusiva para chicas, y que todo hombre está prohibido –mientras no cante, toque, saque fotos o ponga copas–, cabía esperar que el ambiente fuera, pues eso, muy femenino: mucha falda y mucho tacón alto; mucho maquillaje y lentejuela; pelos alisados de peluquería (o de plancha) y mucho labio rojo. El local estaba bonito, muy bonito; pero nada de afterwork por su parte, era más bien, una feria de congresos pero más cool, como organizada en la planta alta de un hotel: diferentes stands de las marcas patrocinadoras alrededor de una barra –cara para la gente normal, por cierto–, bolas de discoteca colganderas del tejado y un escenario, allí, al fondo.

El patrocinador con el puesto más bonito, sin duda, Yogurt Yogurt, una compañía más de entre todas esas que se han subido al carro de hacer yogures helados con frutas, eso sí, sanísimos para mantener la línea. La degustación, gratis, en un tapón de botella; la tarrina, a dos euros. Al lado, escondido en una esquina, como tímido, estaba el stand de Amarras, donde vendían sudaderas y camisetas con su logo: un nudo de marinero. La gracia simpática eran 35 euros. Cuando una marca quiere presentar o promocionarse, lo más normal es que te hagan un pequeño regalo: un descuento por ir a la Pink Ladies Party vestida de rosa, pongo por caso, o que te regalen una chapa con el logo de la marca, para que al llegar a casa te acuerdes de quién te hizo el regalo y pidas quizás, para tu próximo cumpleaños, un jersey de 35 euros (¡rebajado!) rosa con el dibujo de un nudo marinero. Aunque quizás soy yo, que soy algo especial…

El 'stand' de Yogurt Yogurt.

L@s chic@s de la firma 'Amarras'.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del otro lado de la barra la cosa estaba más caldeada. Una tienda de dulces, llamada Sweet Sensation, regalaba una bolsita muy cuca con chuches, y te daba a probar sus chocolates. Tengo que reconocer que un trozo de chocolate blanco con algo que parecía carbón navideño estaba más que delicioso. Allí al lado, también, bajo pocas luces, pulseras. ¿De qué? Por lo que pude ver, algo de El armario de Pandora, que por lo que he visto es un blog sobre moda, a través del cual venden joyas diseñadas directamente por TEMATIKA, aunque no recibimos mucha información al respecto, a pesar de haber pasado para sacar las fotos.  Así que, pasando de largo, estaba probablemente, uno de los stands más populares de la noche: ¡peluquería gratis! Dos chicas hacían tocados rápidos y preciosos a quien tuviera ganas de esperar la cola…

Los dulces de 'Sweet Sensation'.

Las pulseras en aquel 'stand' escondido...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El puesto de tocados fue el más popular de la noche.

 

 

Y llegamos, por fin, al más curioso y en el que nos dieron más información. Esto era una mesa llena de trozos de cintas de colores, retales de telas y fieltros, alambre, hilos, tijeras, agujas… ¿pero esto qué es? ¡Un taller de complementos para el pelo! Maravilloso. Diademas, horquillas con flores o lazos de la mano de Victoria Reguera, quien por cierto, era la encargada también de los tocados. La chica que llevaba el stand, entendemos que la propia Victoria, nos contó que, además de tener un montón de cosas chulas de muestra –¡me encantaron unos pendientes en forma de bicicleta!–, ella misma ofrecía talleres para hacer cada uno sus propios complementos. Quizás de lo mejor de la noche.

Al lado estaban las chicas de La Galería de Mammah África. Más que encantadora, la chica del mostrador –que luego resultó ser la misma diseñadora– nos contó que eran una compañía de textil africano, y que más tarde, harían un desfile con sus trajes, y con los tocados hechos por las chicas de Victoria Reguera. El desfile no fue nada del otro mundo: algún vestido chulo y una modelo con un arte para desfilar que dejó en segundo plano –y en tercero y en cuarto– a las demás chicas, que poco o nada se las veía sonreir y tanto la presentación como el desfile fueron torpes y dieron la impresión de estar poco preparados.

Depedida de la gente de 'La Galería de Mammah África' tras el desfile.

 

El penúltimo stand fue New White Clinic, donde todo el que entraba salía con una bolsa en la que decía Hay motivos para sonreir. Entramos y es que entrabas en un sorteo de un blanqueamiento dental; probamos suerte, pero no la hubo. Pero nos fuimos a casa con unos cepillos y pastas de dientes, que también están muy bien. Hay una anécdota simpática con las chicas de New White Clinic, pero esto lo dejo para después. Por último, en Carmex, fue todo más rodado. El promotor de la marca, hombre y de camisa rosa, como tocaba, regalaba botes de la tan rica vaselina de toda la vida, por sólo darle a ‘me gusta’ en Facebook. Así de simple. Y además, con una sonrisa de oreja a oreja –aunque, rodeado de tanta mujer, es normal–.

Si hubo más marcas, ni las vi ni quisieron darse a conocer. Lo más curioso fue, sin duda, un par de anécdotas a la hora del reparto de premios. Por un lado, la Pink Ladies Party además de agudizar la feminidad, debía de agudizar también el instinto femenino*, porque una de las premiadas se fue caminando hacia el la zona de recogida de los premios ¡mucho antes de que la llamaran! Pero la mejor anécdota está relacionada con las 5 sesiones de blanqueamiento dental –que no mental, como dijo el presentador– de New White Clinic: muy simpática una de las ganadoras del premio, pero ¡oh, sorpresa! ¿Se conocen? ¡Qué curioso que se hubiera sacado fotos anteriormente con la misma chica que repartía los premios! Lo más gracioso fue verlas, juntas, hablando mientras la presunta ganadora del premio tomaba algo en la cafetería de al lado… Quizás no haya sido tongo y sólo es que yo soy mal pensada…

En el photocall de 'New White Clinic' dos 'pink lady' con una de las chicas del 'stand'...

...¡Qué casualidad! La misma chica resultó premiada con un blanqueamiento dental en la 'New White Clinic'.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo mejor que tuvo el afterwork fue, sin duda, la música. Las clases de zumba movilizaron a todas las mujeres que allí estaban, y los conciertos, a pesar de que tuvieron menos gente de la que deberían –mucha gente se fue yendo poco a poco sin esperar a verlos–, tuvieron un sonido excelente. Chloe, los chicos de la banda sonora del mundial de baloncesto; Barei, que empezó con una pequeña regañina a la mesa de sonido y El Viaje de Elliot, de los pocos chicos que pudieron campar a sus anchas por la fiesta recibiendo miradas de lujuria de algunas de las pink ladies. En general, para darle tanto bombo, resultó algo desastroso, todo demasiado poco profesional, con quizás demasiados errores por el camino. ¡Quién sabe! Tal vez para la siguiente mejoren un poquito.

¡Las clases de zumba, lo más divertido!

¡Mucho movimiento bailando!

Un montón de 'pink ladies' dieron la clase de zumba.

¡Abajo y arriba!

Chloe, quien puso la música al mundial de balonmano, fue el primer grupo en salir a tocar.

Los Barei sonaron, tras algún percance, después de entregar parte de los premios.

Los chicos de El Viaje de Elliot fueron los últimos músicos en tocar. Fuente: Chiskeik.

 

* La broma no es mía, es robada a una amiga.

Comentarios
2 Comentarios to “Crónica de una noche rosa: la ‘Pink Ladies Party’”
  1. Cris dice:

    Yo me lo pase bien,,pero me parecio que era todo marketing porque para conseguir alguna de las cosas tenias que hacerte fan, suscribirte al email… tampoco me gusto que para poder concursar era necesario consumir algo, y lo mas barato era la cerveza a cuatro euros..pero bueno, los conciertos me gustaron mucho sobre todo el de El viaje de Elliot!!!!!

    • TRivas dice:

      Bueno, quédate con que pudiste ver conciertos gratis y bastante chulos. Nosotros seguimos creyendo que no está bien organizado y una de las razones es, precisamente, que hay demasiado procedimiento para llegar a conseguir algo. Si en lugar de hacer una cola inmensa y dar tu e-mail para conseguir una bolsa con 4 gominolas, te dan nada más entrar, una bolsa con 2 gominolas pero con una pegatina gigante de la marca de las chuches, todos ganan: ellos regalan menos y tú te ahorras tener que hacer cola, amén de que cuando llegues a casa, tienes la pegatina gigante que te recuerda la marca, que al fin y al cabo, es lo que la empresa necesita.

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